martes 29 de septiembre de 2009

Exhibición lésbica por webcam, nadine y perra T

Creo que estas imágenes hablan por sí mismas, no necesitan más comentario.





















sábado 26 de septiembre de 2009

Usada y exhibida por webcam

Aquel día yo no estaba en casa. Llamé a un conocido y le pedí que fuese y usara a mi perra, nadine.


Ordené a mi perra que conectase la webcam, para que se pudiera ver como aquel tipo la usaba y jugaba con ella.













La perra nadine se masturbó, en presencia de aquel hombre, y por cam, hasta correrse.






Aquel hombre no se privó de unos de los grandes placeres que puede dar nadine, una buena mamada.

jueves 24 de septiembre de 2009

En celo



La piel caliente. Los pezones erizados queriendo taladrar las telas, mi cuerpo borboteando, a punto de bullir.

Las manos buscando, recorriendo con ansia, tocando cada pliegue, cada rincón, cada orificio.

La boca entreabierta que te nombra, que lame, que muerde, que aprieta, que degusta mil y una veces fluídos y piel.

Mi coño abierto, palpitante, empapado, brillante por la humedad, caliente y cálido, vehemente, deseándote una y mil veces.

Mi alma que te anhela, que ansía fusionarse contigo, en Ti, derretirse junto a Ti, para y por Ti.

Caliente, cachonda, ardiente, inflamada, vehemente, apasionada.

Encelada por Ti!!


Fotografía: vi.sualize.us

domingo 20 de septiembre de 2009

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir D/s?


Llevamos unos cuantos días divagando sobre un mismo tema... Recordaréis una de las muchas indefinibles comedias españolas "¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”, estos días nosotros nos hemos preguntado ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir D/s?

Supongo que en estas páginas trascienden nuestros propios sentimientos, que sí, son de un Amor profundo tras años de conocimiento, de reconocimiento, de compartir muchas cosas, de comprender muchas cosas, de olvidar muchas cosas, de sonreír, llorar, hablar y callar mil veces, de deseo del otro, de respeto y comprensión hacia el otro…

Pero estas páginas no son sólo de una pareja enamorada. Aquí se muestran dos, sí; un Amo y su esclava.

A lo largo de estos años y en este mismo sitio hemos recibido parabienes y felicitaciones por nuestra relación, en la que el Amor y la D/s se han conjugado.

Siempre las hemos agradecido enormemente, pero siempre hemos buscado nuestra mirada cómplice, una vez más, y hemos rememorado muchas situaciones, muchas discusiones, muchas lágrimas derramadas y muchos descoloques precisamente por esa convivencia entre Amor, y D/s.

Porque, aunque lo parezca, el amor no facilita la D/s, más bien al contrario en muchas ocasiones.

Porque hay grandes Dominantes y grandes sumisos, que no aman a su sumiso o a su Dominante.

La Entrega se parece mucho al amor, pero Amar es otra cosa ;)


sábado 19 de septiembre de 2009

"nadine", siempre bella!






martes 15 de septiembre de 2009

"Perra T" se me ofrece por video


video


La imagen no necesita comentarios, expresa claramente lo que perra T siente al grabar este video.

jueves 10 de septiembre de 2009

¡Gracias!

Hoy, justo cuando escribo estas líneas, hace nueve años que mi mirada naufragó en el inmenso océano de tus ojos. Que mis manos, temblorosas por el deseo y la excitación de la primera vez, rozaron tu piel. Que mis labios se fundieron con los tuyos en un sinfín de besos que dijeron todo, sin palabras.

Nueve años de nuestro primer encuentro, en el que me entregaste tu cuerpo; porque tu alma hacía ya tiempo que me la habías entregado.

Y no ha sido fácil, ¿verdad? Pero aquí estamos, con tanto camino aún por recorrer, dispuestos a salvar cuántos obstáculos se nos crucen. Porque si algo hemos aprendido en este tiempo es que todo lo que vale la pena cuesta, que hay otras formas, sí. En general se busca la inmediatez, pero bien sabemos, como habla el dicho popular, que eso es "pan para hoy y hambre para mañana".

Nosotros escogimos "nuestra forma", y esa fórmula tiene mucho de discernimiento personal para saber qué queremos, partiendo de lo que somos; mucho de entrega, por ambas partes; de renuncia, por ambas partes; de comprensión mutua y, sobre todo, de autenticidad y sinceridad personal y con el otro.

Hemos aprendido tanto juntos, hemos llorado, ¡pero hemos reído tanto! Nos hemos desgranado en palabras infinitas, y nos hemos aprendido. Pero qué hermoso es conservar la capacidad de sorprendernos todavía con tantas cosas nuevas.

Por todo lo que cabe en el tiempo que nos conocemos, por todo cuanto tiene que venir, te doy las gracias. Sabes bien, y bien está que los demás también lo sepan, que en la unión de dos almas oscuras se hizo la luz más hermosa.

Isabel (final)

Dejé que se relajara durante unos minutos. Tumbada sobre la pequeña mesa, su cabeza caía hacia atrás. Mantenía los ojos cerrados y su boca entreabierta, jadeante. Su respiración agitada poco a poco se fue haciendo más pausada. Las piernas flexionadas vestían ahora los jirones de lo que fueron sus medias, destrozadas por la acción del gato y la fusta. Sus pechos, vientre y muslos aparecían decorados por las marcas de los azotes.

Solté sus brazos hasta ahora sujetos por las muñecas, me incliné junto a su cabeza, que recogí en mis manos, y besé sus labios secos que humedecí con mi propia saliva.

-Te has portado muy bien –le dije–, estoy muy orgulloso de ti y espero que tú también te sientas orgullosa de lo que has hecho. Esto, mi querida niña, no está al alcance de cualquiera.

- Sí, mi dueño –respondió–, estoy orgullosa de haber pasado esta prueba. ¡Gracias!-. Y su cuerpo volvió a convulsionarse por el llanto.

Despacio la ayudé a incorporarse. El resto de los presentes en la sala permanecían quietos, manteniendo un respetuoso silencio.

La abracé y sostuve su cuerpo tembloroso apretándola fuerte contra mi cuerpo. En ese momento no existía nada ni nadie más en el mundo, sólo Amo y sumisa unidos en un ser al que dos personas, tan distintas, daban vida complementándose mutuamente.

Con la misma diligencia con la que había actuado durante la sesión, la sumisa del dominante que había castigado a Isabel se acercó con su vestido y la ayudó a ponérselo. Abracé de nuevo a Isabel y la besé. Luego, en el mismo silencio, salimos de la habitación y nos marchamos de aquel lugar.

Antes de salir del coche, en el parking del hotel, miré a Isabel; ella me devolvió una sonrisa enmarcada por las manchas que sus lágrimas, mezcladas con el maquillaje de sus ojos, habían dejado en su rostro que a la luz tenue del aparcamiento aparecía frágil.

Le abrí la puerta y la ayudé a bajar del coche. La rodeé con mi brazo por la cintura y caminamos pegados hasta el ascensor. Frente a frente, la observé mientras subíamos a la planta. De habernos visto, el aspecto de Isabel habría sido incomprensible para alguien ajeno a lo que había ocurrido esa noche y, perfectamente, podría haber sacado una conclusión errónea que, quizás, hasta nos habría comprometido.

Caminamos, cogidos de la mano, los metros de pasillo que nos separaban de la habitación. Una vez dentro, tras cerrar la puerta, literalmente mordí los labios de Isabel en un frenético beso, mientras mis brazos rodeaban su cuerpo y mis manos tiraban con fuerza de su vestido que crujió y se rasgó; al mismo tiempo ella pugnaba por liberarme de la chaqueta y la camisa. La empujé al interior y sin soltarla hasta llegar a la cama, la giré y la hice caer boca abajo. Con mis manos en sus caderas tire hasta que se colocó de rodillas, con su cara pegada al colchón levanté el vestido, separé sus piernas con la misma ferocidad con que me abrí el pantalón y saqué mi polla. La penetré con furia y, de inmediato, sentí mi verga chapotear en un cálido mar de flujos que con las fuertes arremetidas expulsaba al exterior mojando mi vientre, sus muslos y mi pantalón.

Saqué mi polla empapada de su coño y se la metí en el culo. Ese agujero, siempre apretado, hoy se abría con ansias de tragarme y, dentro del oscuro túnel, sentí mi falo engullido hasta la base, tragado y retenido por una fuerza que, más que mi semen, deseaba extraer la esencia de mi alma.

Apretado contra sus nalgas, mis manos terminaron de rasgar su vestido hasta desnudar su cuerpo. Ante mis ojos apareció, completo, el mapa de la sesión que apenas una hora antes había concluido. Su espalda y nalgas estaban cruzadas por las marcas de los azotes: rojas, violetas, oscuras ya en algunas zonas. ¡Qué belleza, que paisaje más hermoso sólo reservado para mis ojos!

Apreté sus nalgas, las palmeé con fuerza mientras bombeaba su culo por el que ahora entraba y salía suavemente mi polla. Arañé su marcada espalda e Isabel gozó de ese dolor mezclado en justa dosis con el placer que sentía.

Jadeaba, me agradecía, gemía, lloraba, gritaba… Se dejó caer por el tobogán del orgasmo y yo me doblé sobre su espalda, abrazando su cuerpo, estallando en su interior, consciente de que esa riada blanca y caliente que mi placer lanzaba en sus entrañas, iba a dejar en ella la marca más indeleble, atando su ser a mí con una invisible cadena más fuerte que cualquier collar o correa del más duro material.

Permanecimos sobre la cama durante un rato, sin decir nada, ella tendida boca abajo, y yo sobre su cuerpo hasta que nuestras respiraciones se acompasaron y nuestros corazones latieron como uno sólo. Entonces recorrí su espalda con mis labios, besando suavemente allí donde el látigo había dejado su marca. Lentamente alcancé sus nalgas que acaricié con mi lengua y los labios. Ella se giró, se incorporó y colocó de rodillas sobre la cama, frente a mí.

-Perdóname –me dijo–, ahora comprendo muchas cosas.

Besé su frente y, juntos, fuimos a la ducha.

Donatio.-

Hoy hace años


Hoy hace años.

Sus ojos me fundieron de deseo conforme iba subiendo aquella escalera.

Su boca mordió mi piel marcándola ya hasta más allá de la propia carne.

Sus manos penetraron en mí hasta bucear las profundidades de mi sangre.

Me navegaste, me recorriste. Exploraste cada agujero, cada recodo, cada milímetro de piel, con dulzura, con fiereza, tomando posesión de lo que ya era tuyo. Siempre había sido tuyo.

Alimentaste mi fiera interior, y cuando la loba asomaba por mi mirada caliente, la aplacaste, sujetándola y dominándola a tu antojo.
.
Hoy hace años que entre aquellas dos columnas, ceñiste Tu collar en mí… apretándolo en mi alma.

Por eso, y por más cosas, toda mi gratitud, todo mi cuerpo, toda mi alma. Ya sabes… sin palabras.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Jugando con sus pechos




jueves 3 de septiembre de 2009

Entrega


Pensó por un momento en transformarse. Deseó ser aire, para llegar a todos los rincones. Calor, para que todo creciera en armonía. Luz que hiciera brillar cada uno de los colores de la vida.

Deseó ser pájaro, para llegar rauda a su lado. Perro para quedarse a sus pies, fiel. Tener el valor del león para luchar por sus causas, la fuerza de un oso para sostener cualquier peso y darle descanso. La mente de un niño para llenar sus días de ilusión y sonrisas.

Deseó transformarse en algodón para arroparlo, destilar almíbar para endulzar su boca, entregarle su alma oscura para que gozara de ella, agrandar su corazón para eternizar su cariño.

Deseó darle… todo.. Ofrecerse entera y para siempre.

Se supo suya, y sonrió orgullosa.





Fotografía: paintalicious.org
 
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