jueves 26 de noviembre de 2009

Sierva


Hay quien, erigido en gurú del BDSM, define cuales son las prácticas, las maneras, las técnicas; dolor sí, cuerdas sí, que tipo de exhibición sí, cual no, juegos a varias bandas depende… ¿Quien elige lo que es políticamente correcto, lo que es o no es D/s?, ¿quién está autorizado para seleccionar, para criticar, para autorizar o censurar?

Desde mi humilde punto de vista, una esclava que vive el BDSM y la D/s con su Dueño día a día, creo que todo depende de la intención. No es lo que se hace, sino cómo y con qué intención se hace. Para mí es sencillo, todo se reduce a servir.

Porque sirvo húmeda con las manos de mi Dueño hurgando entre mis pliegues.

Sirvo cuando el dolor me empapa y termina por hacerme gritar, suplicar y removerme.
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Sirvo lamiendo, rozando, acariciando, bebiendo, abriéndome, dándole placer.

Sirvo jugando en grupo, disfrutando tanto con la complicidad con mi Dueño.

Sirvo manteniéndome en silencio cuando he de ocupar un segundo plano porque mi Dueño o las circunstancias así lo exigen.

Sirvo siendo procaz, caliente y provocando cuando mi Dueño me lo permite... mostrando la zorra caliente que también soy y también es suya.

Sirvo simplemente estando a su lado, a sus pies, cerca de Él.

Sirvo. De la forma en que se me pide, en el momento en que se me pide. A Su manera.

Sirvo. Y que feliz me hace. Y cuanta paz me da servirle

miércoles 25 de noviembre de 2009

Por la mañana...


Gozosa forma de comenzar el día.

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martes 24 de noviembre de 2009

Felación

Esta perra goza lamiendo y tragando falos, pero su mayor disfrute lo encuentra en hacer gozar a su dueño.






viernes 20 de noviembre de 2009

Húmeda...

Así de mojada se encontraba anoche mi perra.





martes 17 de noviembre de 2009

Perra T, camino del trabajo

Para demostrarme su entrega, y lo zorra que es, perra T se ha hecho estas fotos cuando iba en el tren camino de su trabajo.





sábado 14 de noviembre de 2009

Masturbando a mi perra

Dejo aquí otro vídeo que recoge una masturbación a nadine. Ya he comentado en alguna ocasión que me gusta masturbarla; marcar el ritmo..., subirla, bajarla, acelerarla, detenerla..., y dejarla llegar al orgasmo cuando yo deseo.

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viernes 13 de noviembre de 2009

¿Qué necesito para ser dominada?


Supongo que todo se reduce a confiar. Pero, ¿en quien se confía?, ¿cuales son los requisitos para que esa confianza absoluta surja?. También supongo, que para cada cual existirán unos requisitos indispensables; algunos buscarán un igual, alguien que les haga sentir seguros, otros buscarán alguien que les dé lo que desean, otros... quien sabe. Incluso ocurre que al ir caminando por este mundo los conceptos de las cosas cambian, porque uno aprende y se da cuenta de muchas cosas.

Para mí es imprescindible que la mente del dominante sea capaz de ir más allá que la mía, necesito sentir que aprendo de él, no técnicas ni formas, sino Vida, y que gracias a él soy mejor persona. No es tanto encontrar a alguien que vea las cosas como yo, sino alguien que me haga cambiar de punto de vista, que me incite a mirar las cosas desde otro ángulo.

Necesito que me hagan pensar, que no se asusten de mis miedos, ni de mis deseos. Que sepan manejarlos mejor que yo misma, que me enseñen un camino, con firmeza. Una mente que sea capaz de romper la mía, de hacerme dudar de todo, pero haciéndome sentir que nunca estaré sola, que estará ahí conmigo cuando mi rabia y mis miedos y mis lágrimas de impotencia surjan. Porque estar cuando todo va bien es fácil, pero, mantenerse al lado de alguien cuando ni siquiera esa persona es capaz de soportarse es otra cosa. Y eso sí que da confianza, saber que cuando dices "no puedo más" seguirán a tu lado, escuchándote, conversando contigo, dándole vueltas a las cosas, rompiéndose contigo un poco también.

Necesito creer en la persona. Sentir que la sinceridad es absoluta, porque cuando sientes eso, ya no te planteas nada. Quizá todo se reduzca a eso, a tener fé. Y uno no cree en cualquiera, eso está bien claro.

Hace años que me entregué a mi Dueño, sin límites ni dudas, simplemente, me abandoné en Él agarrando su mano con firmeza. En estos años han habido una intensa pasión, sexo animal y perverso, ternura, dolor, humedad, lágrimas,. Me he sentido humillada y expuesta como nunca, he luchado contra mis deseos, mi orgullo y mi egoísmo en más de una ocasión. He aborrecido algunas de las cosas que he hecho, otras han sido deseadas como nunca había deseado. Pero siempre he sentido el orgullo de darme, la satisfacción de superarme, y el goce de estar a su lado y aprender de Él.

Supongo que cuando una se asoma a este mundo es porque en más de una ocasión ha fantaseado con la entrega. La fantasía es una cosa, darse de verdad resulta diferente, porque no sólo hay buenos momentos y sonrisas, hay mucho miedo y muchas dudas y a veces dolor, y no el de los azotes.

Quizá el auténtico dominio se ve en esos momentos, quizá ese sea el secreto del buen dominante. Saber bregar con el miedo del sumiso, darle vuelta a las dudas, trabajarlas y hacer que al final todo resulte luminoso y que la paz te llene.

Mirar a alguien que se ha arreglado y preparado para una ocasión no es extraordinario. Un rostro maquillado con cuidado y un cuerpo bien vestido siempre es agradable de mirar. Mostrarse a alguien cuando uno está descuidado, cuando nuestros defectos están patentes, cuando la mirada muestra el miedo y la confusión, es costoso; todos queremos parecer seguros y válidos. Si hay alguien que no sólo es capaz de vernos así, perdidos, sino que encima se desviste de su propio yo para estar ahí, para aliviarnos un poco y mostrarnos un camino, incluso para perderse con nosotros en esos momentos... ¿Cómo no confiar?, ¿Cómo no darse?, ¿Cómo no estar orgullosa del camino conjunto?, ¿Cómo no creer en el Otro? ¿Cómo no entregarse?

Probablemente muchos me comprendáis hoy mucho menos que en otras ocasiones. Soy complicada y extraña, nunca he negado eso, es imposible negarlo porque está bien visible. Quizá por ello para que me dominen sólo necesito sentir una cosa... que no me tienen miedo, incluso cuando yo misma me aborrezco.

Cuando uno siente eso, es una maravilla. Por eso doy gracias cada día por poder estar a Sus pies.

lunes 9 de noviembre de 2009

Para quienes nos siguen

Para tod@s vosotr@s que seguís nuestro blog, está dedicado este sugerente saludo de nadine.

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domingo 8 de noviembre de 2009

El Alma Oscura


Llegaba a casa del trabajo. Estaba deseando desnudarse y darse una larga ducha con agua caliente, tenía tiempo de sobra antes de que su amiga Ana llegara a su casa para cenar juntas. Agotada después de la larga jornada, caminaba lentamente. A pesar del cansancio, su paso no perdía la elegancia natural que lo caracterizaba; subida en sus tacones, con el traje de chaqueta marcando sus formas generosas, se encaminó hacia su casa desde el garaje.

Cuando entró en el portal vio que había un grupo de operarios reparando algo en la escalera, hablaban, y cuando pasó a su lado se hizo el silencio. Uno de ellos se le quedó mirando fijamente a los ojos y después paseó la mirada por todo su cuerpo deteniéndose en sus pechos y en sus nalgas. Ella se sintió incómoda y agradeció que el ascensor llegara pronto, entró, aliviada, y pulsó el botón de su planta. Mientras subía volvió a escuchar las voces de los obreros.

-Menuda hembra

-Tiene que tener un polvo de impresión, ya quisiera yo follar a una tía así

-¿Os habéis fijado en sus tetas?... Y ¡menudo culo!

Conforme las voces se iban apagando, se vio reflejada en el espejo del ascensor y se miró detenidamente. A pesar del cansancio, estaba radiante, sus ojos negros profundos, la boca bien formada, el bonito ovalo de su cara... No le extrañó que aquél hombre la hubiera mirado de esa forma, y, aunque se sintió turbada, en el fondo disfrutó de aquellos ojos ávidos y de aquellas palabras que se referían a ella en aquel tono explícito, y se sonrió tímidamente.

Entró en casa descalzándose ya en la puerta –dichosos tacones- pensó. Dejó la cartera y el bolso en la entrada y pasó disfrutando del suelo duro en sus pies, al fin libres. Se dirigió a su dormitorio, se desvistió dejando el traje y la camisa sobre la cama. Vio su cuerpo reflejado en el espejo del dormitorio y volvió a mirarse detenidamente. El conjunto de ropa interior negro hacía que su piel blanca destacara brillante, el sostén erguía sus pechos generosos y la braga dejaba adivinar los contornos de su sexo.
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Volvió a deleitarse mirando, acarició su escote y apretó sus pechos con sus manos, disfrutando.Tenían razón esos tipos, -un buen par de tetas, si señor- se dijo sonriéndose. Notaba como sus pezones reaccionaban bajo sus manos, y no pudo dejar de rozarlos, arañándolos suavemente sobre la tela, haciendo que crecieran y se endurecieran más, sintiendo el calor que aumentaba entre sus piernas, sintiendo cómo se calentaba, y disfrutando de ello. Bajó una mano hasta el nacimiento de sus piernas, y acarició el triángulo, apretando, haciendo que la tela se humedeciera. Volvió a mirar su imagen reflejada en el espejo y pensó que era cierto lo del polvo, se supo caliente y sexual, y sonrió de nuevo, orgullosa de lo que veía.

Así, aún caliente y en ropa interior fue a la cocina a preparar algo para la cena. Había quedado con Ana, una amiga de hacía años, al menos una vez al mes quedaban para tener una cena tranquila en casa, aprovechar a destripar a sus ligues, o contarse mil y una cosas hasta las tantas de la madrugada. Mientras preparaba la cena, sonó el timbre. –Se ha adelantado, y no me ha dado tiempo ni a darme una ducha, algo me tiene que contar Ana, impaciente como siempre- se dijo riendo. Corrió a su cuarto, buscó una bata con la que cubrirse y fue hasta la puerta y abrió con una sonrisa en sus labios.

El empujón la llevó hasta la pared. Gritó, pero una mano apretó su boca haciéndola daño. Era el mismo hombre que la miró en el portal, sólo le dio tiempo a fijarse en sus ojos. Entró decidido y la inmovilizó. Detrás, uno de sus compañeros. Ella, atónita, no consiguió reaccionar cuando las manos abrieron su bata, cuando una pierna se introdujo abriendo las suyas. Cuando pudo darse cuenta de lo que estaba ocurriendo vio al segundo hombre acercarse a ella, intentaba zafarse y escapar, gritar, pero no lo conseguía –calla, puta— escuchó, muerta de miedo. Una tela tapó su boca amordazándola tan fuerte que le dolían tremendamente las comisuras.

El segundo hombre cerró la puerta, y entre los dos la llevaron a la fuerza hacia el interior del apartamento.La tumbaron sobre la mesa del salón. Ella no dejaba de patalear, quería gritar, pero no salía ni un sonido de su garganta, estaba aterrorizada, aún confusa, incrédula, sintiendo las manos que la apretaban, escuchando frases obscenas sin parar, la hacían daño, mucho daño, tanto que el propio dolor la paralizó. Pensó en un segundo que no tenía posibilidades, no quería que la destrozaran, y fue cesando su resistencia.
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-Si le gusta encima, menuda zorra. ¡Te vamos a dar hasta que no puedas más!

Mientras uno se puso entre sus piernas, sujetándola por los hombros contra la mesa, el otro apretó su cabeza contra el borde haciéndola estirar el cuello al máximo, se situó frente a su cara y, quitando la mordaza, metió su sexo erecto a la fuerza en su boca hasta el fondo, ahogándola, follando como si fuera un sexo abierto y húmedo. Se sentía ahogada, intentó respirar como pudo y se dejó hacer aguantando las arcadas. Los hombres se calentaban mutuamente preguntándose y diciendo mil y una cosas acerca de su cuerpo, de sus tetas, de su sexo, de cómo la chupaba… ella escuchaba, perdida, y asombrada porque a pesar de la vejación, las voces la calentaban

-¿Qué me está pasando?-

Sintió la tensión del hombre que follaba su boca agarrado fuertemente a sus senos, estirando de los pezones. Sintió el chorro caliente que la llenó ahogándola de nuevo, sintió el líquido resbalar hacia su nariz y sus ojos... Y sintió calor entre sus piernas, sorprendida de nuevo, asustada.


El otro, aún más caliente con la visión de su amigo, la atrajo hacia sí, estirando de sus piernas y abriéndolas aún más, rompiendo y arrancando su braga y tocando su sexo con brutalidad, ávidamente

–Si estás mojada. Te lo dije, tío... ¡Menuda zorra!

Sacó su sexo y se introdujo en ella. Bombeaba sin parar, llenándola, empujándola fuerte, mientras el otro sujetaba sus brazos y la miraba. Ya no hacía falta mordaza, ya no hacía falta sujeción, estaba agotada, medio ahogada, y sí, mojada. Con cada empellón una sorpresa más, una oleada de calor, un gemido. Gemidos que se fueron acompasando con los del hombre, empujones a los que respondió con sus caderas, caliente, cada vez más aprisa, hasta que estalló gimiendo y moviéndose como una perra en celo. El hombre culminó a la vez que ella, mirándola directamente a los ojos y diciéndola una y otra vez puta.

Todo cesó de repente. Estaba atónita, sobre la mesa, sin poder moverse, sin pensar en nada. El portazo la trajo a la realidad y fue consciente de lo que había ocurrido. No lloró, ni gritó, nada. Sintió vergüenza, confusión, alivio, miedo. Se incorporó despacio y fue al baño, abrió el agua de la ducha y se metió bajo el chorro, sintiendo el calor que alivió su cuerpo dolorido. Estuvo un largo rato bajo el agua, enjabonándose una y otra vez mientras se preguntaba cómo podía haber gozado en esa situación, no comprendía, pero sentía su cuerpo estremecerse al recordar. Salió de la ducha y se miró en el espejo, ni rastro de marcas, ni un rasguño.

Solo una marca indeleble, en su alma, abierta como una puerta hacia un lugar oscuro. Y la palabra puta resonando en sus oídos.



Fotografías: vi.sualize.us

lunes 2 de noviembre de 2009

Dedicado a jjadde


Aquella noche no había mucha gente en Luna Negra. Cuando llegamos pedimos unas copas y bajamos a la zona donde se encuentra la "mazmorra". Aprovechamos para mirar a fondo el local, pues la primera vez que estuvimos encontramos a conocidos y se nos fue la noche conversando.
Nos sentamos a tomar las copas y, pasado un rato, pedí a nadine que se levantase y me siguiera. En la "mazmorra" dispuse el cepo y coloqué a mi esclava en posición para que, al cerrar el cepo, quedase atrapara por el cuello y las muñecas.
Como había dejado las cortinas abiertas, desde el primer momento tuvimos un espectador, un hombre con aspecto de dominante que miraba la escena con mucho interés. A continuación, levanté la falda del vestido de cuero dejando la hermosa grupa de la perra al descubierto. Le di palmadas con mis manos y luego continué calentándola con una palmeta. Los sonidos atrajeron a otra pareja, de Amo/sumisa, que se sumaron al otro como espectadores.
Tras la palmeta usé varios tipos de fusta, intensificando los azotes sobre las nalgas y sobre los labios de su sexo. Cuando la piel de su culo ardía, la solté del cepo y la llevé hasta la cruz, pero esta parte la dejaré para comentarla en otro momento. Al regresar a casa hice estas fotos.




 
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